Capital social vs patrimonio social en startups: diferencias, riesgos legales y cómo gestionarlo en España
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Capital social vs patrimonio social en startups: diferencias, riesgos legales y cómo gestionarlo en España

Capital social vs patrimonio social en startups: diferencias, riesgos legales y cómo gestionarlo en España

En el ecosistema startup se habla a diario de equity, rondas, burn rate o valoración. Sin embargo, hay una confusión muy frecuente que puede generar problemas reales (y evitables) en España: pensar que capital social y patrimonio social son lo mismo.

No lo son.

Y la diferencia no es solo contable. En el marco de la Ley de Sociedades de Capital (LSC), entender esta distinción es clave para (i) evitar errores en el diseño inicial de la sociedad, (ii) anticipar riesgos en el crecimiento y (iii) cumplir a tiempo con obligaciones de administradores cuando hay pérdidas. En particular, son relevantes los arts. 1, 23, 58–59, 274 y 363.1.e LSC, así como las reglas sobre reparto de resultados (arts. 273–274 LSC) y los deberes de reacción ante causa de disolución (arts. 364 y ss. LSC).

1. Conceptos básicos: qué es el capital social y qué es el patrimonio social

Capital social: cifra jurídica, estatutaria y registral

El capital social es la cifra fija que representa el valor de las aportaciones de los socios al constituir la sociedad (y las posteriores ampliaciones o reducciones acordadas). Por ley:

  • Debe constar en estatutos y es objeto de publicidad registral (art. 23 LSC).
  • Está integrado por aportaciones de socios (art. 58 LSC).
  • No pueden aportarse trabajo o servicios como aportación al capital (art. 58.1 LSC).
  • Solo se altera mediante aumento o reducción con los procedimientos formales correspondientes (arts. 295 y 317 y ss. LSC).

En el Plan General de Contabilidad (PGC), el capital social figura dentro del patrimonio neto como financiación propia (cuenta (100) Capital social, grupo 1 “Financiación básica”).

Patrimonio social: realidad económica (activo + pasivo)

El patrimonio social es el conjunto de bienes, derechos y obligaciones de la sociedad: su realidad económica completa.

En el marco conceptual del PGC:

  • Activo: recursos controlados por la entidad.
  • Pasivo: obligaciones presentes.
  • Patrimonio neto: participación residual de los propietarios en los activos una vez deducidos los pasivos.

Por tanto, conviene distinguir:

  • Patrimonio social (realidad económica de la empresa) = Activo + Pasivo (visión total de bienes/derechos y obligaciones).
  • Patrimonio neto (indicador clave) = Activo − Pasivo.

El patrimonio neto integra, entre otras partidas, capital social, reservas y resultados (PGC, grupo 1).

2. Por qué esta diferencia importa en una startup

En startups es habitual:

  • elevar el capital “por imagen”,
  • fijarlo sin análisis de pérdidas previsibles,
  • o no monitorizar el patrimonio neto hasta que aparece un problema.

Esto es un error porque el capital social es estático y formal, mientras que el patrimonio (y especialmente el patrimonio neto) es dinámico y refleja la salud real del proyecto.

En la práctica, una startup puede tener un capital social alto y, aun así, estar en una situación patrimonial delicada.

3. Función jurídica del capital social: estructura y protección de terceros

El capital social:

  • Ordena el reparto de derechos políticos y económicos entre socios (voto, dividendos, cuota de liquidación).
  • Actúa como referencia formal para reglas de tutela de acreedores y estabilidad del sistema societario.

Desde la perspectiva de terceros, cumple una función de garantía indirecta: opera como cifra que no puede devolverse libremente a socios al margen de los cauces legales, lo que se traduce en límites a la distribución de dividendos y en el régimen de reservas (arts. 273–274 LSC, especialmente la dotación de reserva legal del art. 274 LSC).

4. El uso del capital social: sí se puede utilizar, pero con control

Que el capital social sea “cifra jurídica” no significa que el dinero aportado sea intocable.

Ejemplo típico en una Sociedad Limitada (SL): si se aportan fondos al constituir la sociedad, la contrapartida aparece en el activo (tesorería/bancos) y se usa en la operativa ordinaria: pagar proveedores, contratar servicios, adquirir activos, desarrollar el producto, etc.

El problema no es “usar el capital”, sino qué ocurre con el patrimonio neto si la sociedad acumula pérdidas o si salen recursos hacia socios de forma directa o encubierta.

5. Riesgos legales en startups: cuándo el patrimonio neto “activa” consecuencias

Aquí está el punto crítico.

Cuando, por pérdidas, el patrimonio neto se reduce, el Derecho societario español deja de ser “abstracto” y pasa a exigir reacción.

5.1. Causa legal de disolución por pérdidas (art. 363.1.e LSC)

Si las pérdidas dejan el patrimonio neto reducido a una cantidad inferior a la mitad del capital social, y no se aumenta o reduce el capital en la medida suficiente, concurre causa de disolución (art. 363.1.e LSC).

Esto no significa “disolución automática”, pero sí activa obligaciones inmediatas:

  • Los administradores deben convocar junta en plazo para adoptar medidas (arts. 364 y ss. LSC).
  • Si no se actúa, se abren escenarios de responsabilidad.

5.2. Capital por debajo del mínimo legal

Otra situación típica (especialmente tras pérdidas y reestructuración) es que el capital quede por debajo del mínimo legal. En esos casos, debe reequilibrarse o adaptarse la estructura conforme a derecho, con las medidas societarias que correspondan.

5.3. Dividendos: límites por protección de capital y reservas (arts. 273–274 LSC)

Aunque haya beneficios contables en un ejercicio, el reparto está condicionado por las reglas legales:

  • solo puede repartirse si existe beneficio distribuible,
  • y respetando límites y dotación de reservas legales (art. 274 LSC),
  • y sin poner en riesgo la integridad del patrimonio neto en términos de mantenimiento del capital.

En startups, esto es especialmente relevante cuando se pretende “sacar dinero” pronto o se plantean pagos a socios con apariencia de gasto.

6. Patrimonio social y patrimonio neto: el termómetro real del proyecto

Mientras el capital social cumple una función estructural, el patrimonio (y el patrimonio neto) refleja si la empresa:

  • soporta su deuda,
  • mantiene solvencia,
  • puede continuar la actividad,
  • o está entrando en desequilibrio.

En el día a día, las decisiones estratégicas (financiación, inversión, contratación, expansión) deberían mirar el patrimonio neto con la misma atención que el runway o la caja.

7. Cómo medir la salud patrimonial: ratios útiles para fundadores

Sin entrar en tecnicismos excesivos, hay ratios sencillas que suelen usarse para interpretar estados contables (PGC) y detectar señales tempranas:

  • Solvencia general = Activo / Pasivo.
  • Autonomía financiera = Patrimonio neto / Pasivo total.
  • Cobertura del capital = Patrimonio neto / Capital social.

Esta última es especialmente práctica: si baja mucho, puede anticipar escenarios de riesgo societario vinculados al art. 363.1.e LSC.

Conclusiones

Distinguir entre capital social y patrimonio social permite tomar mejores decisiones desde el inicio:

  • El capital social es una cifra jurídica y estatutaria que estructura la sociedad y opera como referencia en reglas de protección de terceros (arts. 23, 58–59, 273–274 y 363.1.e LSC).
  • El patrimonio social refleja la realidad económica (activo y pasivo), y el patrimonio neto mide la riqueza residual y sirve como indicador clave para anticipar riesgos.
  • El uso operativo de los fondos aportados es normal, pero la acumulación de pérdidas puede activar causa de disolución y obligaciones de reacción para administradores.

En startups, entender esto no es solo “contabilidad”: es prevención jurídica y estabilidad del proyecto.

Al final, la regla práctica es sencilla: el capital ordena; el patrimonio manda.


FAQ (Preguntas frecuentes)

1) ¿Capital social y patrimonio social son lo mismo?

No. El capital social es una cifra jurídica fijada en estatutos e inscrita (art. 23 LSC). El patrimonio social es la realidad económica total de la empresa (bienes, derechos y obligaciones). El indicador más relevante para medir salud es el patrimonio neto (Activo − Pasivo).

2) ¿El capital social es dinero que no puedo tocar?

No. Las aportaciones al capital se reflejan en el activo (tesorería, inmovilizado, etc.) y pueden utilizarse en la operativa del negocio. El riesgo aparece si, por pérdidas o salidas de recursos, el patrimonio neto cae hasta niveles legalmente problemáticos.

3) ¿Qué pasa si el patrimonio neto baja mucho?

Puede activarse causa legal de disolución por pérdidas si el patrimonio neto queda por debajo de la mitad del capital social (art. 363.1.e LSC), salvo que se adopten medidas (aumento o reducción de capital en medida suficiente u otras operaciones de reequilibrio). En ese escenario, los administradores deben convocar junta y proponer soluciones (arts. 364 y ss. LSC).

4) ¿La causa de disolución significa que la empresa se disuelve automáticamente?

No es automática, pero sí implica que existe un supuesto legal que exige reacción. Si no se convoca junta y no se actúa conforme al régimen de la LSC, se abren riesgos relevantes para la sociedad y para los administradores.

5) ¿Puede haber beneficios y aun así no poder repartir dividendos?

Sí. El reparto está sujeto a límites legales y a la dotación de reservas (arts. 273–274 LSC, incluida la reserva legal del art. 274 LSC). Además, el reparto no puede vulnerar las reglas de mantenimiento del capital ni vaciar los fondos propios de manera incompatible con la tutela de terceros.

6) ¿Por qué a una startup le interesa entender esto desde el inicio?

Porque afecta al diseño societario, a la entrada de inversión, a la planificación de ampliaciones o reducciones de capital, y a la prevención de escenarios de disolución o responsabilidad por mala gestión del desequilibrio patrimonial.

7) ¿Qué medidas se suelen adoptar si hay desequilibrio patrimonial?

Depende del caso, pero suelen contemplarse: aportaciones de socios, ampliaciones de capital, reducciones por pérdidas para ajustar la cifra nominal a la realidad, y otras medidas estructurales (incluida, si procede, la disolución o el concurso). La clave es actuar a tiempo y documentar correctamente la decisión societaria.