Cláusulas antidilución en startups: Full Ratchet y Weighted Average explicadas
Las cláusulas antidilución en pactos de socios, sus riesgos reales para fundadores y cómo negociar Full Ratchet y Weighted Average en España.
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El Reglamento MICA ha supuesto un cambio estructural en la regulación de los proveedores de servicios de criptoactivos, también conocidos como VASPs (Virtual Asset Service Providers). Al igual que ocurre en el ámbito de los mercados de valores, el cumplimiento de sus obligaciones se encuentra sujeto a la supervisión de autoridades competentes, que disponen de facultades de autorización, control e incluso sanción.
Hasta la fecha, las funciones de supervisión del ecosistema cripto en España han estado en manos de dos organismos clave:
Ambas instituciones seguirán desempeñando un papel central en la aplicación del Reglamento MICA en España, en coordinación con las autoridades europeas.
El Capítulo I del Título VII de MICA detalla el papel de las autoridades competentes y su cooperación con dos organismos clave de la Unión Europea:
Las autoridades nacionales, como la CNMV o el Banco de España, actuarán como puntos de contacto y ejecutores de las decisiones y directrices que emanen de estos organismos.
El artículo 82 del Reglamento no atribuye automáticamente las facultades a estas autoridades, sino que exige que cada Estado miembro las dote de ellas a través de su legislación nacional.
Las autoridades competentes podrán:
Entre sus competencias más importantes se encuentran:
Además, estas autoridades pueden:
El Reglamento MICA también otorga potestad sancionadora a las autoridades nacionales. Las multas pueden ascender a:
Las infracciones más severas se relacionan con conductas de abuso de mercado, que pueden tener también consecuencias penales.
Las autoridades competentes de cada país deben:
El modelo de cooperación diseñado por MICA busca armonizar la supervisión del sector en toda la UE, reforzando la confianza y reduciendo los riesgos derivados de enfoques descoordinados.
Aunque el Reglamento MICA impone una carga regulatoria significativa sobre los VASPs, también representa un avance en seguridad jurídica, fundamental para atraer inversión y desarrollar proyectos innovadores en Europa y en España.
La fiscalización no es sinónimo de freno, sino de madurez del mercado. La experiencia reciente demuestra que, frente a jurisdicciones sin reglas claras, los entornos normativos sólidos como el europeo resultan más atractivos para empresas, inversores y usuarios.